Entonces ella entro al elevador y antes de que la puerta se cerrara, salio de pronto un joven que se coloco a su lado. Un joven de cabello largo, que la hizo sonrojarse, cuando sin necesidad, le pregunto a que piso iba. El boton del piso estaba encendido, por lo cual era obvio, pero el deseaba platicar con ella. "Ya no te acuerdas de mí ¿verdad? Soy Alejandro" Subieron juntos en el ascensor. Ella lo miro, pero no lo recordaba, ni siquiera se le hacia familiar su rostro.  El joven se acercó, le ofreció una pastilla y fue entonces que lo pudo distinguir entre su cabellera larga.

--Ah, sí, Alex ¿cómo estas?

El joven le dedico una sonrisa complice: "Bien, regrese a la ciudad, pense que nunca lo haría. Y tu ¿que cuentas?".

-- Nada importante, estoy ocupada entre mi trabajo y mi marido.

--¿Te casaste? Pense que no era para ti, ese tipo de compromiso, pero que gran noticia.

--Gracias, Alex. Hasta aqui llego. Nos vemos algun dia

--Cuidate y saludos al suertudo.

--Ok, adios.

Ella camino hasta las oficinas apresurada, como cerrando un capitulo del pasado, que en el elevador se habia abierto, para volverse a cerrar quizas para siempre.