Pronto descubrí que en ese mundo, reinaba un pequeño diablo, que se divertía escondiendolo todo, desdibujando los amores, enredando a los amantes, sin dejarles ninguna de las condiciones para que se amaran. Los acosaba divertido, de que nunca se hallaran unos a otros. El amor no sobrevivia. Los amores eran fugaces, las ilusiones se disolvian. Hasta aquel dia, en que cuando todo era un caos, apareció una Diosa benevolente, que despertó a todos los amantes y los condujo con sus parejas, convirtio aquel paraje en el paraíso, todo era un placer, después, para varias diablo y diosa desaparecieron.