El puerto tiene unos arcos enormes en la entrada, cimentados en el fondo del mar, y nadie sabe como tu, que cuando quieres aquí nos encontramos. No hay nada que hacer, nada mas llegar a ellos.  Tu sabes que ahi estare esperandote. Te sueltas el pelo, me miras y dejas caer tu cabeza en mi pecho. Cierras los ojos. No hay nada que ver, que no sea sentir los latidos de mi corazón. Sin pensar en ti, en todo, en nada. Lejos queda el trabajo, la ciudad, los problemas, todo queda allá, fuera de lo nuestro. Nosotros tenemos el mar, la arena, la brisa de la playa que se divierte con tu cabello. Entonces me cuentas de lo nuestro, del amor, de los planes y lo que haremos.  La tarde se vuelve un cielo en el que el sol deciende, devolviendo en mi cuerpo el alma al tenerte cerca, torno a ti, no hay drama es amor todo, La fuerza del destino, nos lleva a coincidir, a dos seres, en un momento. Eso es amarte y lo demas es lo de menos.