Mientras tus nuevos años te asumen y recomienzas. El gato de la vecina se asoma curioso a nuestro patio. Se mete y juega con la maceta del fondo. Adentro el calor invade la noche, no es el tiempo, pero esta caliente, la casa arde. Allí en esa estación donde tus piernas y mis piernas, tu cuerpo y mi cuerpo comparten sus sudores y los aromas. Inquietos como los niños, jugamos por los rincones de la casa, en la que se desgrana el olor a naranja y mango. Ingenuos, divertidos, con alegres gritos entre juegos, todo humedo, lleno eres tu, me buscas, te ries y grito. Me besas, te quiero, me amas. Y el gato en el patio, nos escucha. Esa es una manera deliciosa de amarnos, de vivir tus dias y mis dias, de dejar el tiempo solo para nosotros...