Maldita vispera incumplida

no muere aun el sueño

ella asida aislada,  mira un cielo

y un sueño que no le pertenece

vive un presente palido

de claridad incorporea, tan trasparente

tan efimero,  que quizas

lo que espera es la caída eterna

del tiempo la salva la risa lejana

la arena en plenitud contra el mar

los ojos que no miran

mientras muerden sus cuerpos la playa

el sentir su piel en el gozo y la plenitud

espuma y ola, agua intensa, chispas ante la boveda oscura.