Una protectora compañia.
Y de pronto hay momentos en que le temes al mar, a sus grandes olas, a sus dimensiones azules. Te paras de pie con la mirada perdida, desde la tierra firme, desde las dunas ballenáceas y nocturnas, miras el mar, imponente y le temes... desde adentro sientes la angustia recorrerte, el regreso de una melancolia, desde instantes de batallas perdidas, de arribos a finales. Y temes al mar, no confias en sus venas arenosas, te aferras al tiempo a la arena de la playa. Ante la lluvia y sus rayos, como cualquier gato huyes, desde aqui hacia alla, de puerta en puerta. La realidad no parece amigable el tiempo, esta noche, las sombras nocturnas han llegado puntuales ante tus temores. Recorres la playa y te adentras en tu casa, en donde no encuentras tu sitio. Finalmente te vence el sueño, en el que te sumerges con esporas cristalinas abarcandolo todo dulce y apaciblemente. Los misterios y temores no pasan esa barrera de los sueños, aqui los silencios antiguos reinan y te conceden la paz añorada. Entonces en tu propia casa, te da la bienvenida un calido cuerpo que te arropa y te acaricia cuidando tus sueño. Ese humano te protege, te besa tiernamente en la frente y te abraza desde su lado de la cama. Mientras tu dejas el temor, para dormir profundamente con su protectora compañia.












fdez_barrio dijo
A MI LO QUE ME DA MIEDO ES LA MAR DE NOCHE, LAS AGUAS NEGRAS... PÁNICO!
UN RELATO MUY LINDO, TIENES MADERA DE REDACTORA.
SALUDOS
28 Junio 2009 | 10:14 AM