Ella lo penso, era mas tarde, pues hace unas horas, la luna era distinta, pues aun lo iluminaba, su luz caia suavemente por su cara, parecia haber pasado un minuto, cuando la luz entraba por la rendija de la cortina. Ella tomo un sorbo de cafe.  Le dijo dulcemente: no debemos preocuparnos tanto.  Presiento que viene un cambio.  Entonces, él cambio su mirada, no habia ya la duda, sino una oleada de certeza en lo que ella le dijo.  La miro un segundo: oye ¿quieres quedarte?  Puedes pasar aqui el resto de la noche. Subieron a la habitacion. Se acostaron y él le cubrio su espalda con la manta.  Entonces ella se quedo profundamente dormida. Mientras él trataba de conciliar el sueño, se incorporo, con el sordo rumor del presagio en su cabeza.  Se acomodo de nuevo y cerro los ojos, pensando que con la mañana, vendrian quizas las respuestas.