Pastel de chocolate y la carta
Está decidido, antes que me sorprenda la tarde, acudiré a la cita, esa hora tercamente acariciada, es más una obsecación, que otra cosa. Como toda cita, debe ser en un lugar precisado con tiempo. El Café que queda a unos cuantos pasos del la plaza. Sé que voy a encontrarme tensa y mas vale tomarme un poco de tiempo, la desición que tomare es complicada, lo voy a enfrentar, es una desición tomada. Mañana continuare el viaje de regreso, no quiero continuar este largo paso por ninguna parte. Ese Café, el de siempre, será bueno, aun falta unas horas. En el camion, nada es importante, la gente, abrumadora humanidad que te traspasa, miro a mi alrededor y comienzo a ver a tanta gente, mientrás llega mi parada, todos somos testigos del tiempo, de la espera, del apretujarse, del estar encima casi uno del otro. Entre empujones salgo del camion y camino con premura, prisa, ansiedad y mas prisa. En un momento, me encuentro caminado hacia el Café, en las calles se encuentra una tenue luz del sol, el día está nublado, cerca un jardín con algunos descansando es sus bancas. Este ambiente, solo logra estresarme, ya he llegado. El chico de siempre, me mira y me dice:
-- ¿Que tal, un café?
-- Claro.
-- ¿No deseas un postre?
-- Sí, lo de siempre.
-- Pasa, en un momento, están en la mesa.
Entonces vuelvo a mirar al bolso, empiezo a sacar en orden algunas cosas de su interior. El chico me mira desde la barra. La verdad, le tomo poca atencion. Abro algun libro y coloco unas revistas cerca. En la libreta de siempre comienzo a anotar las cosas pendientes para la presentacion de la tarde.
-- Aqui tienes tu americano y pastel de chocolate.
-- Sí, gracias.
-- Te deseo salga perfecto lo de la presentacion, mucha suerte.
-- Mil gracias.
Se retira y vuelvo al libro. Anoto algunas cosas y ordeno en notas. Entonces reviso las copias y encuentro su ultimo mail. Lo veo y releo sus frases. En la libreto empiezo a escribirle una carta. Las cosas se quedan a un lado. El estres se termina, cuando pienso en el que me espera, en el hombre al que amo. Entonces llega mi mejor amiga, me mira ante aquel escenario, tan absorta, que se sienta, sin decirme nada y espera a que termine, mientras le ordena al mesero.













lilian fernandez dijo
Hay que nos hace estar enamoradas, abstraernos de todo lo que nos rodea
BESOS
16 Septiembre 2009 | 10:46 AM