Ella no sabía porqué, pero suponía que estaba sucediendo algo nuevo.  Por eso, cuando se sentía segura de todo, se quedaba completamente dormida, se acurrucaba en su cuerpo y escuchaba el latido de su corazón.  Lo miro y pensaba "siempre te escucho, con tus grandes temores y tus secretos, abriendose parte ante las dudas". En los momentos en que charlaba.   En esas largas platicas despues de la comida, mientras tomamos el cafe y se cuentan lo que sucedio en tu dia.  Sucedio que aprendio a diferencias sus gestos, a poder canalizar sus animos y sus tristezas; quizas a ser parte de la solucion de esas pequeñas cosas de los dias.  Se siente, lo escucha, lo mira y entonces lo sabe, ella lo sabe, puede entender por sus movimientos la naturaleza del problema. A descubrir, si habia dormido mal, si era mejor la platica tras la comida, descubrir entre la rutina, sus gestos, sus sonidos y las figuras que dibuja en su rostro. Sus ojos permanecian abiertos, mirandole, entre la sala, se dispuso a caminar a la cocina, para decirle con voz tranquila: ¿que te parece mejor hoy, en vez de cafe una cerveza o prefieres un tinto? Y entonces volver a la platica...