Ese dia, no se sentia dichosa, empezo a descomponersele el mundo en medio de la platica que poco a poco, camina rumbo a la revision de sus fallas, aquella charla que debia aguantar estoica.  Escuchaba y pensaba en su ser amado, en la distancia, en nostalgias, en tiempos, en otros tiempos. Donde quedo guardada la llave del sitio en que era tan feliz, en que ni siquiera tenia cerca a todo aquello. A todo aquel mundo, que le estrujaba, que le descomponia su universo, a todo aquello que estaba tan atada, en que momento, en fin...  Con la esperanza en el punto muerto, gastada la ultima idea, se aferraba a un recuerdo remoto, mientras veia de reojo caminar el minutero de su reloj.  Nada mas dramatico, que sentir el tiempo eterno, lentamente eterno.  Siempre era tan desgastante, siempre en eso momentos pensaba en lo insufrible de esa tortura especializada en recordarle la profunda y extraña etapa de la que aun no conseguia safarse, en la que se habia metido sin saber como habia llegado a la profundidad de ese infierno.  Al final, como un poco de desahogo, se alejaba y recibia un poco de consuelo, en el silencio y el final.  Se iba de la estancia, la dejaba en compañia del cafe humeante que le servian y que ella veia desde una profunda melancolia.   El humo del cafe, el recorrido, quizas el hecho de que empezaba a oscurecer. Ni siquiera lo probo, ella se seco las lagrimas, miro su maquillaje, compuso su cara apresuradamente, dejo el pago incluida la propina.  Y camino hacia la calle, todo habia pasado finalmente, a veces la vida nos lleva a momentos de locura, afuera oscurecia, con algo de viento frio, que poco le importaba.  Con solo verla, en una simple mirada, se descubria lo malo, que era su dia.   Asi ella solo penso, la extraña manera en que todo en su vida estaba en el lugar de sus pesadillas, en una espera pasmosa, en la que no sucedia lo que planeo y todo se movia hacia un lugar imposible de accesar, quizas la felicidad le quedaba ahora lejana en esa noche de los mil diablos.