A veces las cosas son simples, muy sencillas, una chica llega despues de todo un dia de avatares laborales, en el lapso en que el sol pega con fuerza, cuando todo te empuja a decir, que nada mas pase, dioses que nada mas pase, que todo siga un curso mas tranquilo ahora. Ella suplica por un dia mas ligero, en el otro extremo de la ciudad alguien la piensa.  Cosas simples se acomodan, ni astros, ni grandes promesas, o grandes batallas.  Al otro lado de la ciudad un joven espera que de la hora y se encamina a la parada del camion, mientras manda un mensaje:  "Estoy saliendo, ¿comemos juntos? ¿paso por todo? ¿que dices?".   Ella mira el celular, lo piensa y escribe: "Ok, vale, Sí comamos juntos, ¿cuanto tardas?".   Lo siguiente es mas sencillo, mientras uno y otro se encuentran, en la casa todo toma un orden, los platos en la mesa.  Entonces él llega, la comida con él y todo parece fluir de la manera mas natural. Las historias nacen de los encuentros, asi como los amores surgen de las pequeñas cosas, del coincidir, del dia a dia, de los minutos en que se forjan nuevos elementos de nuevas historias. Y aun cuando el tiempo o los personajes no lo esperan, ves entretejerese nuevas tramas.